Nutrición

Genotipo ahorrador

Hemos oído mucho y sabemos por diferentes profesionales de salud y medios, que la alimentación es un factor sumamente importante en el desarrollo de enfermedades, pero ¿sabemos realmente la importancia que tiene la alimentación en nuestro presente y nuestro futuro?

Para algunas enfermedades los factores genéticos tienen mayor relevancia y para otras enfermedades son los factores ambientales, pero para ambos casos la interacción genoma (conjunto de genes) – ambiente están presentes.

En los últimos siglos se han hecho más evidentes y comunes las enfermedades como obesidad, diabetes, enfermedades del corazón e hipertensión; e incluso ha llegado a considerarse pandemias por sus grandes cantidades de personas afectadas por alguna o varias de estas enfermedades. En consecuencia, al creciente número de enfermedades metabólicas, nace en 1962 de Neel la “teoría del genotipo ahorrador”, la cual sugiere que la obesidad y la diabetes son enfermedades “modernas” influenciadas por nuestra carga genética y estilos de vida cada vez menos saludables. Además, plantea que estos genes protegían a los individuos durante períodos prolongados de ayuno, almacenando la energía en forma de grasa. Este metabolismo ahorrativo permitió la supervivencia de los pobladores migrantes de la última glaciación para utilizar al máximo el tipo de alimentación disponible. El problema actual es que vivimos en un mundo donde el ejercicio se realiza en menor cantidad o es inexistente, además de la abundancia de comidas con alto contenido energético y un estilo de vida sedentario, en una población con estos genes de “protección” convertidos en “dañinos”, sugiriendo que los seres humanos no estamos equipados con la “maquinaria metabólica” para la ingesta abundante.

En la misma línea de la creciente preocupación por adultos cada vez con más enfermedades nace de Barker la “teoría de Barker”, que propone que los adultos que fueron mal alimentados durante las etapas pre y post natal tienen mayor riesgo de padecer enfermedades del corazón y diabetes, ya que intraútero ocurre una reprogramación en consecuencia a la mala nutrición, esta provoca defecto en el centro del apetito y saciedad, ya que, según diversos estudios, existen muchos genes que nos aportan la capacidad de almacenar grasas que en nuestra época de “abundancia de alimentos” no son verdaderamente necesarios y que la única forma de mejorar y evitar el aparecimiento de obesidad y enfermedades como diabetes y enfermedades del corazón es llevando un estilo de vida saludable y poniendo mucho énfasis en la alimentación.

Para mejorar y estar conscientes de la manera en la que podemos cambiar nuestro estilo de vida, te dejamos algunos consejos adaptados para cada etapa de la vida:

  • Iniciar desde el embarazo una alimentación saludable y balanceada en la madre, bien suplementada y alimentada.
  •  Al iniciar alimentación complementaria (a partir de los 6-8 meses de vida) es indispensable brindarle al bebé una alimentación variada y saludable.
  •  En edad escolar, iniciar actividad física y continuar alimentación variada y saludable reducida en harinas, azúcares refinados y grasas saturadas.
  •  En la adolescencia y adultez continuar actividad física y ejercicio, así como alimentación variada, adaptada a requerimientos nutricionales individualizados, siendo conscientes del consumo de alimentos ultra procesados y prefiriendo el consumo de alimentos naturales.

¡La solución al problema de un “genotipo ahorrador” es entonces una sociedad consiente de él y del consumo de alimentos nutritivos para llevar un estilo de vida saludable en general!

Un estilo de vida saludable es el que incluye:

  •  Ejercicio mínimo de 30 minutos diarios.
  •  Actividad física diaria (tomar las gradas vrs el elevador, parquear el carro más lejos de la entrada, etc).
  •  De tres a cuatro porciones de frutas y verduras en preparaciones saludables.
  •  Incluir en los tres tiempos de comida fuertes proteínas como huevos, carnes y quesos.
  •  Consumir carbohidratos con buena fuente de fibra y evitar el consumo de carbohidratos refinados como harinas, dulces, etc.
  •  Evitar grasas saturadas e incluir grasas saludables como aguacate, nueces y aceites.
  •  Realizar de tres a cinco tiempos de comida al día.
  •  Consumir de ocho a diez vasos de agua al día.

Redaccion

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